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Sobre THE GRAND BUDAPEST HOTEL

Calificación9
Pueda que Anderson ya no nos sorprenda con su estilo como al principio, pero ya es una institución en el oficio de contar historias efectivas, delicadas y sofisticadas, con altos estándares de calidad y generalizada aceptación entre los espectadores. Excelente.
9

Gran Budapest Hotel

Regresa Wes Anderson a las carteleras con su fórmula mágica para contar historias, esta vez, inspirado por los escritos del escritor austriaco Stefan Zweig, con base en los cuales relata una sofisticadísima y sólida comedia con toques históricos, políticos y jurídicos, llamada Grand Budapest Hotel.

Sobresale como siempre el arte, esta vez con el toque europeo de la ficcional república (alpina) de Zubrowka donde se desarrolla la historia y, de la producción inglesa-alemana que le da a la imagen un toque aún más especial. Además, el trabajo de adecuación del hotel tanto en la locación real, en miniatura, o en animación, es fantástico. De hecho, El Budapest me recuerda el nivel que tuvo el Overlook Hotel en The Shining (1980).

También el casting es un lujo como de costumbre, esta vez, aparte de las caras conocidas de la filmografía de Anderson en entretenidos roles que en una decente medida exigen el talento de los actores respectivos, los personajes principales fueron asignados al experimentado Ralph Fiennes y al joven Tony Revolori, quienes no tenían antecedentes con él y que hacen un magnífico trabajo. Dentro de los actores secundarios que sorprenden durante la película al debutar para Anderson, hay destacar a Jeff Goldblum como el abogado Vilmos Kovacs y a Harvey Keitel como Ludwig.

Ahora, sin poner en duda que el estilo del director continúa siendo sobresaliente, tal vez esté tan consolidado que su narración con perpetuos planos generales y travelings (con ocasionales y rápidos zooms) no sorprende como al principio. No obstante, adicional a su férrea "lógica planimétrica", esta vez empleó versiones antiguas en la relación de aspecto de la imagen, (en las que su precioso hotel cupiera en los planos...), además de incorporar su artesanal animación para sustituir o complementar imágenes reales. Detalles que merecen alguna mención.

Así las cosas, pueda que Anderson no nos sorprenda con su estilo, pero ya es una institución en el oficio de contar historias efectivas, delicadas y sofisticadas, con altos estándares de calidad y generalizada aceptación entre los espectadores. Muy bien!

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