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Rey Azúcar • Vigésimo Aniversario

Siguiendo el camino de artistas cercanos como Todos Tus Muertos o Mano Negra quienes poco antes habían consagrado la fusión de ritmos latinos con las tendencias pesadas del momento, además de un fuerte contenido socio-político, un instante de luz golpea a Los Fabulosos Cadillacs inspirándolos para seguir evolucionando. Con diez años de experiencia sumados a una producción mucho más sofisticada que de costumbre y a la fuerte influencia de una época de alternativas, concibieron Rey Azúcar, álbum de culto con el que llevaron su música a un nuevo nivel y que aún así puede estar subvalorado por muchas personas.

Como en ése momento ya eran estrellas, al menos en Latinoamérica, era natural escuchar alguno de sus nuevos temas en la radio, pero con el paso del tiempo descubrí que Rey Azúcar es mucho más que un disco con algunos temas populares. Al principio me parecía muy ecléctico y no me gustaba que después de una joya hardcorera como Las Venas Abiertas de América Latina continuara una canción como Reparito. De hecho, fue la inclusión de un poco de hardcore en su receta lo que me hizo simpatizar con los Cadillacs en primera medida, además de sus numerosos éxitos que canté con mi generación desde la adolescencia.

Este ingrediente de agresividad había iniciado un poco antes con Quinto Centenario (estrenado en la recopilación Vasos Vacíos de 1993) e impulsado principalmente por el bajista Flavio Cianciarulo. Así, canciones rudas como Paquito fueron mis consentidas por años, pero poco a poco fui desarrollando un vínculo especial con todas las demás, como con la hermosa Miami (donde fue grabado el disco), una hermosa crítica ska-pop a Babylon "No existe vida espiritual, en este infierno", con una línea de bajo exquisita, las esforzadas notas altas de Vicentico en la voz y unos segundos de punk que elevan la dinámica de la canción.

Estrella de Mar me costó mucho trabajo entenderla pues su infantil riff de teclado inicial me dio problema por años, pero poco a poco la sencilla melodía de los vientos y el poderoso coro se rayaron en lo más profundo de mi cabeza y ahora la reconozco como magnífica. Por cierto, en ésos coros se escuchan las voces de Debbie Harry, la hermosa cantante de Blondie que también los acompañó en la acertadísima versión de Strawberry Fields Forever, y de Tina Weymouth, quien fuera bajista de los Talking Heads. Ahora, Tina y su esposo Chris Frantz (baterista de Talking Heads) fueron los productores del Rey Azúcar y a juzgar por el resultado, la trayectoria de ambos como pioneros del new wave y como experimentadores con música del mundo les permitió encausar con éxito el pico creativo de los Cadillacs además de aportarles un poco de la genialidad que los caracteriza, lo cual se evidencia en la variada dinámica del disco.

Entre las favoritas instantáneas está Mal Bicho... ¿Qué decir de tremenda canción? (no encontré el video). Aunque escucharla desprevenidamente puede resultar aburrido por tanto que ha sonado, una revisión precisa a sus detalles es otra cosa. Como grita Flavio antes del coro, efectivamente el tema muestra algo de mambo, detalle rítmico importante. Por su parte, el pequeño aporte vocal de Mick Jones premia los continuos homenajes a The Clash hechos por los Cadillacs en varias oportunidades (como en las versiones de Revolution Rock y Guns Of Brixton), pues con él, de manera muy sutil y elegante agigantan la canción.

La poderosa Carmela "Y si tus ojos brillan, me pueden encandilar. Me pueden hacer matar. Oh, oh"; la contagiosa Raggapunkypartyrebelde "ya lo dijo Rubén en una canción, vale más el amor que el dinero señor"; el lamento a-lo-tango Padre Nuestro "me escapé de mi casa, me escapé de mi amor, pero nadie se escapa de tu mano señor", el funk (con un poco de metal) de Hora Cero "bajando del monte sin nada que perder, el fusil en el hombro, la esperanza partida, el alma endiablada y la mirada crecida; la rockera Saco Azul "No queda nada aquí, ya no hay nada que cuidar, solo es tu pecho Dios, que empuja como las olas de mar", favoritas por siempre. Que belleza de letras por cierto.

Pero la última gran sorpresa del Rey Azúcar fue el hermoso dub Ciego de Amor "tiempo infinito y pasión, esperando resurrección, el alma se me hizo canción". La música es tan buena que también sirvió de pista para que el otro gran invitado, el jamaiquino Big Youth, hiciera un hermoso aporte vocal a-lo-Dancehall en Queen Of The Ghetto. Otro gran detalle del álbum. A Big Youth también lo escuchamos al inicio de Raggapunky y al inicio del espectacular cierre reggae No Pienses Que Fui Yo.

Solo me faltó referirme a una canción, podría seguir pero creo que la idea ya está clara. Este paraíso de ritmos y melodías muestra el amplio alcance que puede tener una orquesta si se le da el enfoque indicado. Me costó tiempo darme cuenta pero hoy no se me ocurre una sola crítica negativa a los 62 minutos que lo componen. Faltaría reconocer los comprometidos mensajes que allí se cantan, enmarcados bajo un concepto inspirado en el libro del uruguayo Eduardo Galeano para señalar que el Rey Azúcar es uno de los mejores ejemplos del rock latino y uno de mis consentidos de siempre.

¡Feliz aniversario!

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