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...And Out Come The Wolves - Vigésimo Aniversario

Album cover

El rock, desde hace algún tiempo, entró en la tediosa categoría de temas de los que es mejor no hablar (como la religión y la política), a fuerza de purismos y distancias mediadas por la lógica social del gusto, el rock, que se suponía libre y demás, cayó en la sacralización absoluta y aburridora. Hablar de rock hoy en día parece tema de godos y de viejitos cansones: una lástima. Menos mal que para los que nos gusta el rock, sin complejos ni categorías morales, con escucharlo, basta. Sin embargo dentro de las estrategias de legitimación de lo que es rock y lo que no, quizá, la que más viví fue la del punk: ¿Qué es punk y que no?, o mejor, ¿qué merece ser llamado punk y qué no?.

Como a muchos de mi generación me tocó la época en que Nirvana era considerado el fenómeno pop del momento, y de la mano de la sobreexposición mediática del trío de Seattle empecé a encontrar un mundo musical que desconocía y que, por decir lo menos, definió mi forma de relacionarme con la vida cuando tenía doce años. No estoy seguro de los vínculos reales entre el sonido de la segunda ola del punk rock americano (como se le llamó entonces) y Nirvana, pero ante la escasa circulación de discos y de sonidos en las emisoras Nirvana, de una forma u otra logró presentarme eso que llamaban punk. De allí en adelante todo era para mi como “una versión más rápida de Nirvana” (…) A su vez la popularización de los videos de skateboard sirvió como canal para ir descubriendo poco a poco, una infinidad de bandas de punk rock y hardcore, entre ellas Rancid.

…And Out Come the Wolves (1995) fue el tercer álbum de la banda californiana, publicado por Epitaph Records, sello disquero de Brett Gurewitz guitarrista de Bad Religion. La calidad de este disco consolidó a Rancid como referente de la segunda ola del punk. Por supuesto que su éxito también estuvo influenciado por el gran triunfo en las listas pop del Dookie de Green Day (1994) y del Smash de The Offspring (1994), éxito que llamó la atención de las grandes disqueras de las cuales, consecuentemente, Rancid decidió no aceptar ofertas y mantenerse bajo un sello menor, gesto que los ubicó a un renglón de diferencia del sonido pop punk de moda en la época, aunque con temazos como Time Bomb y Ruby Soho lograron respetables posiciones en listas de popularidad y continúan siendo grandes éxitos comerciales.

El sonido de …And Out Come the Wolves puede ser entendido al escuchar Operation Ivy, la banda de ska punk a la que pertenecía Tim Armstrong antes de formar Rancid, así como una clara influencia de The Clash. Reúne, canción por canción, influencias claras del ska, el reggae el hardcore y el punk. Otro de los elementos que separó radicalmente a Rancid con el grueso de bandas de punk rock de la época fue que éstos fueron fieles a toda la parafernalia punk en cuánto a su puesta en escena. En …And  Out Come the Wolves se notan muchos gestos a la historia del punk rock como su portada, un tributo al álbum homónimo de las leyendas del hardcore de Washington D.C., Minor Threat. Visto de este modo, la importancia del álbum radica en que jugó en dos escenarios dispares e imposibles para cierto público del punk. Por un lado se consolidó como referente del aquella “nueva sangre del punk” y por otro estuvo en primera línea de las bandas que lograron gran notoriedad mediática. Entre lo pop y lo punk, ¿podría uno preguntárle a Rancid, qué es y que no es punk?

Feliz aniversario!

(Roots Radicals en Saturday Night Live en 1995)

(En vivo en San Francisco...)

 

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