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Mellon Collie And The Infinite Sadness - Vigésimo Aniversario

Portada

Por: Dick Johnson.

El Momento

Cuando hablamos de Smashing Pumpkins hablamos indudablemente de la gran década de los 90 para el rock alternativo y la partida del grunge hacia un universo rockero multigéneros camaleónicos que hoy en día resulta hasta insulso intentar enumerar. Desde el nu-metal de Korn hasta la nueva onda punkera redefinida por Green Day y The Offspring, los últimos años del milenio se caracterizaron por brindarle público y los últimos días de MTV (como un verdadero canal de música), un escenario melómano poderoso alimentado por la llegada inevitable de internet. Si hay un punto de giro fundamental para la música alternativa de los Pumpkins y que podría enmarcarse como un año de partida, fue 1995. The Downward Spiral, uno de los mejores discos de la década que marcaba esa ruptura, ya contaba con un año de vida y pronto sería acompañado por joyas como The Bends, The Great Escape, Garbage, y nuestro motivo de celebración hoy: Mellon Collie and the Infinite Sadness.

Muy a pesar que Siamese Dream sigue siendo mi disco favorito de los Pumpkins, me resulta inevitable aceptar que el MCATIS es el mejor álbum de la banda y su punto creativo más alto. El sólo diseño de la portada y el arte en general son revolucionarios e increíblemente vigentes para los estándares actuales. Smashing Pumpkins con este disco doble se anunció como más que un gran acto de rock súmamente emocional, sino como una de las mejores alternativas en rock en términos de composición, desarrollo conceptual y versatilidad.

En una época de incipiente exploración del Pro Tools, surge una obra con muchísima pasión y excelentes manos encima. El equipo de producción, compuesto por los experimentados ingleses Alan Moulder y Flood, acompañados del perfeccionismo y petulancia de Corgan (que finalmente llevaría a la separación de la banda), lograron potenciar un sonido y un estilo de grabación que nos darían un disco tierno, visceral, nostálgico y valga la redundancia con el título, melancólico.  Con muchos sintetizadores y hasta saleros, velas y mandolinas, la riqueza musical de este trabajo no solo hace meritoria su extensión de más de 25 canciones, sino que resalta cómo están organizadas. Parte de su genialidad también yace allí.

Como muchos sabrán, la gira mundial (realizada principalmente en 1996) tuvo a su pesar la muerte trágica de una joven irlandesa de 17 años durante un show, y la del tecladista del tour Jonathan Melvoin tras una sobredosis junto al baterista Jimmy Chamberlin en un hotel en Nueva York. Ésta tragedia concluyó aún peor pues si bien el retiro de Jimmy como consecuencia del desafortunado evento estaba justificado, de alguna forma los Pumpkins permanecerían incompletos a partir de allí sin su frenético y preciso estilo. Estos sucesos amargaron los récords de éxito y popularidad alcanzados con el Mellon Collie, pero por supuesto que también alimentan lo fascinante de este capítulo en la historia de los Pumpkins.

En fin, entre miles de detalles y anécdotas, 1995 fue el mejor momento de esta banda que puede enternecernos con la gran balada rockera de la década Tonight, Tonight (videazo) pero puede enloquecernos con las líricas y agresividad de Fuck You (An ode to no one). Una obra difícil de dimensionar.

Feliz aniversario!

(Mis puntos máximos: Here Is No Why / Fuck You... / Thru the eyes of Ruby / Farewell and Goodnight.)

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