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EVIL EMPIRE • Vigésimo Aniversario

Evil Empire

Poco después del Roots de Sepultura 1996 estaba por ver nacer otra de las obras definitivas del metal alternativo: El Evil Empire de Rage Against The Machine. Tras el grandioso debut de 1992 y tres años de conciertos, el legendario grupo de Los Ángeles, rebelde de izquierda más inspirador de la historia de la música, regresó de a pocos al estudio para registrar una nueva fase de su adictiva receta con la que dejaron a medio planeta pidiendo a gritos una nueva dosis, deseo que cumplieron sobradamente a la altura de todas las expectativas.

En una discografía tan corta y contundente como esta, que sea éste mi álbum favorito de RATM es solo una cuestión de gustos. Para muchos es el homónimo producido por el canadiense Garth "GGGarth" Richardson, pero creo que por talento y suerte, fue Brendan O'Brien (en este primer intento) quien logró el mejor sonido de esta banda en estudio. Y pongo sobre la mesa la producción como un aspecto determinante pues mi conclusión es que el nivel de la banda siempre fue el mismo, simplemente que aquí me suena más chévere.

Como he mencionado en otras oportunidades, algo fascinante del rock del siglo veinte es lo orgánico y el Evil Empire es exquisito en este sentido. Es uno de los álbumes que más me evoca un sonido en vivo. Comparando el bajo y la batería del disco -donde se origina en primera medida la agresividad de esta banda-, con su sonido en concierto, creo que el logro en el estudio es magnífico. Tanto el pulso de Tim Commerford como el punch de Brad Wilk tienen mucho ataque y poco sostenimiento, además de un toque de suciedad mágico. Por ejemplo, en Bulls On Parade (video), gran momento de bajo y batería. Bueno, en realidad gran momento absoluto.

Recordemos de nuevo que Rage se trababa de un acto de hip-hop en el clásico sentido del concepto, con la particularidad que en vez de provenir de pistas y samples, el funk era creado por bajo, guitarra y batería. Y lo que me encanta de la producción del Evil Empire, es que además de basarse en ritmos funk, las texturas del sonido en la base rítmica efectivamente me recuerdan a las orquestas setenteras del género, cuyo poder estaba tanto en el virtuosismo como en el groove ancestral africano. (Without A Face, funkerísima)

Rage+Against+the+Machine

Pero además del hip-hop, claramente determinado por las elocuentes rimas sobre causas sociales, cantadas por Zach de la Rocha con la energía del hardcore americano ochentero (uno de mis raperos favoritos), es importante destacarlos como exponentes del metal alternativo. Pueda que a primera escuchada RATM no parezca complicado, pero un análisis detallado te los ubica fácilmente junto a gigantes como Tool o Faith No More. Muchos de estos detalles de complejidad rítmica y dinámica salen a la luz cuando la intensidad de un tema cae por completo para volver a estallar, para lo cual recomiendo revisar los tres temas que exceden los cinco minutos de duración en el disco: Revolver, Down Rodeo y Wind Below, ligeramente más inclinados al rock que al hip hop. En especial Revolver.

Por su parte Tom Morello en esta oportunidad parece profundizar en la creación sonora más que de riffs o punteos. Amplificando la fuerza cuando se une a las líneas de bajo, pero ampliando por momentos el panorama sónico, al proveer la profundidad y la agudeza que el ritmo no ofrece. Claro, hay pequeños episodios en los que la guitarra adquiere un rol mas usual, pero en términos generales es otra cosa, como en la ridícula sencillez pero abrumador asalto de la base del primer tema People Of The Sun (video).

Cómo lograron fusionar ambas facetas no lo se, pero era irresistible. Aquí fueron de nuevo abundantes en energía en temazos como VietnowSnakecharmer una de mis preferidas (por el riff de batería cargado de snare), y la rápida Tire Me, un golpe duro y directo a la yugular. Y como no podemos dejar por fuera a ninguna, recordemos a Roll Right que tiene uno de los mejores finales, y el mismísimo final con Year Of Tha Boomerang con su tierno arpegio que anuncia la llegada de una explosión inversamente proporcional en fuerza. Para un cierre como dios manda.

Volviendo a analizar estas características propias de RATM queda claro que su propuesta era única, y que en este segundo round estaban en plena forma. Cada sonido, golpe y rima del disco son (para mi) su mejor momento, y por consiguiente, una de las mejores piezas del metal alternativo.

Feliz aniversario!

Brad Wilk reventando sus (aparentemente descontinuados) Zildjian Z, especiales para manos pesadas...

 

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