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Down On The Upside • Vigésimo Aniversario

Down On The Upside

Antes del final de la explosión alternativa noventera Soundgarden estrenó Down On The Upside, un sexto (y por muchos años último) álbum con el que terminan de darle forma a la propuesta de métricas irregulares y afinaciones poco comunes, con facetas fuertes, densas, acústicas y experimentales por la que se caracterizan. Aunque el Superunknown siempre será el punto de referencia indiscutido en esa discografía, los seguidores sentimos que en esta oportunidad la banda deja atrás los adornos de la producción para enfocarse en registrar por su propia cuenta esa cohesión de cualidades individuales que los hacen una de las bandas más sólidas de la historia reciente, causándonos la admiración de siempre.

La puerta de entrada al Down On The Upside fueron los sencillos Pretty Noose, Burden In My Hand y Blow Up The Upside World (videos), que inmediatamente sobresalen por ser unos de los mejores aportes de Chris Cornell como compositor. La primera, que abre el disco, parece enfocarse en la voz y la batería creando un contraste muy poderoso. Ya cuando te concentras en las cuerdas el panorama se amplía muchísimo. La segunda es una épica que parte de lo más delicado hasta llegar a un gran bloque de sonido en la absoluta impecabilidad. De última está una de las mejores golosinas de la banda, en donde sacrifican la complejidad por la mera vocación de universalidad.

soundgarden

Una vez adentro, las sorpresas vienen por todos lados. Un bloque compuesto por el bajista Ben Sheperd es sensacional. Arrancando con la extraña y hermosa Zero Chance, luego elevando la energía con el irresistible riff de guitarra acústica de Dusty, y rematando con una de las más enérgicas del disco Ty Cobb, en donde Cornell y Sheperd lideran la demencia con una mandola y una mandolina. Uff.

También está mi favorita y heavy por excelencia Never The Machine Forever, la única del guitarrista Kim Thayil a quien le bastan esos pocos minutos para destacarse. Desde el riff principal al punteo, magnífico aporte que también saca lo mejor de sus compañeros de banda. Otro momento imperdible es la exquisita Overfloater, otro de tantos instantes de luz de Cornell.

Aunque por estas tierras no todos disfrutan el estilo de Soundgarden, siempre invito a escuchar de nuevo con un oído enfocado al ritmo y poder notar cómo sirven piezas complejas en una presentación tan amigable. Además, como no solo son generosos en calidad sino en cantidad, aquí hay más de una hora de este material para escoger, lo tiene que ver también con el control de esta banda sobre la velocidad, yendo lento para poder articular limpiamente todos los elementos. Joya del grunge y del rock alternativo.

Feliz aniversario!

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