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Load • Vigésimo Aniversario

Load

(La fotografía Semen and Blood III por Andrés Serrano que hace la espectacular portada del Load)

No son ganas de revivir la eterna polémica ocasionada por la transición del Metallica clásico al noventero, es genuino gusto por este álbum y sus implicaciones sónicas y visuales. Ahora, como todo el mundo conoce la historia y no tengo tiempo para repasarla, iré directamente a las razones por las cuales me gusta Load, que pueden resumirse en otro ejemplo perfecto de la alternativización del metal.

Visualmente esto fue un alivio, no solo por los cortes de pelo que normalmente sientan bien conforme pasan los años, sino que la imagen es hermosa, lo que no puedo decir de los discos anteriores. Aunque evidentemente no era la idea, pues la visión ochentera del metal es única y definitiva para la historia, creo que con Metallica hubo suficiente de eso y era necesario abrazar con propiedad las nuevas tendencias. En esto fue muy importante el peluquero (no, mentira), el holandés Anton Corbjin, mi fotógrafo preferido de la industria musical quien hizo varios registros de esta nueva era de la banda, incluidos los magníficos videos de las hermosas Hero Of The Day y Mama Said, con los que participaron con honores en la época dorada del videoclip, junto con el temazo Until it Sleeps (de Samuel Bayer), y mi favorita King Nothing (de Matt Mahurin).

Metallica 96 (A. Corbjin)

(Registro en el blanco y negro de CorbjinUlrich y Hammet felices con el nuevo look. Hetfield, como quien no quiere la cosa...)

Superado el tema de la imagen nos quedan las reflexiones sobre el sonido. El cambio musical que se documentó en Load ya estaba parcialmente anunciado si consideramos que desde el álbum negro (1991), el thrash del que fueron exponentes ya había sido excluido, dando lugar a un metal lento que predomina aquí, así que la novedad no está en el tempo sino en la afinación y en la base blues y a veces country del disco, haciéndolo una propuesta de hard rock que da un espacio para que se luzcan muy bien sus componentes como el bajo, y particularmente la voz que suena como nunca.

En los créditos de composición aparecen todo el tiempo Ulrich y Hammet a quienes se les nota muy cómodos con estos ritmos más sencillos y velocidades más lentas, pero ahora que vuelvo a este disco corroboro que el elemento mas relevante es James Hetfield, otro gigante compositor de música popular americana. Escuchándolo cantar me queda clarísimo como el alcance universal de esta banda viene por ahí. Sin importar que las canciones sean larguísimas y el disco dure 79 minutos, el Load fue exitoso por vender las exhorbitantes cifras a las que están acostumbrados, pero me resulta exitoso todavía, pues disfrutarlo veinte años después quiere decir que sigue pasando satisfactoriamente la prueba del tiempo. Así las cosas, en los debates al respecto seguiré de este lado: Me gusta.

Inicio magistral con Ain't My Bitch, los riffs de 2x4, la cantada en The House That Jack Built o Bleeding Me, el coro de Cure!, el groove de Poor Twisted Me, el hit Wasting My Hate, y el descanso acústico de Mama Said para pasar al eterno cierre con Thorn Within (que parece sacada del álbum negro), Ronnie (que es una delicia sureña), y jam con toda en The Outlaw Torn. Gran álbum.

Feliz aniversario!

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