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Stag • Vigésimo Aniversario

Stag

En su octavo disco Stag, los Melvins concluyen la breve incursión de tres años en la cual grandes jugadores de la industria los tomaron por mainstream para lanzar tres discos a través de Atlantic Records. Muchas veces me pregunté si esa dosis de exposición los afectó de alguna forma y la conclusión es que leve y positivamente. Como justo después regresan al genuino underground de donde habían salido diez años antes y al que pertenecen todavía, veinte años después, la impecabilidad y poder de ésas tres entregas (Houdini - Stoner Witch - Stag), es una prueba fehaciente de que todo éso se trató de una provechosa visita de ésta entonces joven banda a la explosión alternativa noventera.

Si comparamos el contenido de Stag con sus numerosos hermanos en la discografía de Melvins, encontramos que su tradición permaneció incólume y que no sacrificaron ninguno de sus principios, pues con lo popular y lo experimental, esta es otra de sus efectivas y periódicas dosis. Ahora, si puede resultar un poco más sofisticada que de costumbre, pero para notar esto toca enfocar el oído en otro tipo de detalles no tan relevantes. Como sugiere Ned Ragget en su reseña para Allmusic, el inicio del disco con The Bit y su particular riff de cítara (por el baterista Dale Crover según los créditos) anuncia que la banda exploró muchas de las generosas posibilidades que una producción comercial les permitía, enfatizando de paso en su propio sonido, que afina aún más el camino que continuarían a futuro.

Entonces, digamos que se trata de un disco costoso para una banda que por regla general ha sido independiente, pero que el resultado es exquisito. En sus 51 minutos de duración muestran muy buena dinámica alternando entre lo que podrían ser memorables éxitos de radio, y los obligatorios episodios de demencia Melvínica. Oro puro. De hecho, ésta grabación me parece haber influenciado la forma en que sus amigos cercanos Tool construyeron Ænima unos meses después.

Melvins 1996

Melvins en Lollapalooza 96

Después de la mencionada apertura, Buzz Osbourne demuestra delicadeza con unas guitarras sin efectos en el hermoso pasaje Hide, que nos lleva a Bar-X-the Rocking M, un sensacional tema cuyo riff principal es liderado en conjunto con el trombón de Dirty Walt de Fishbone, y cuyas estrofas son separadas por un sabroso scratchin' de cuerdas a-lo-Tom Morello. Un hit inmediato. Yacobs Lab, es otro pasaje, medio oscuro e industrial por el bajista (multi instrumentalista y artista) Mark Deutrom, tal vez el activo principal de Melvins en ésa época. En seguida y de manera deliciosa suenan los primeros y lentos acordes de The Bloat, que después de unas cuantas vueltas hipnóticas apaga la guitarras y la batería, quedando unas sabrosas líneas de bajo y de voz que demuestran mera versatilidad. Siempre ha sido uno de mis temas favoritos.

Unas vibraciones medio-ambient señalan que ha empezado Tipping The Lion, que por tres minutos vuelve y deja la distorsión a un lado y muestra cuán amigables pueden llegar a sonar. De a pocos los coros elevan la intensidad mientras siguen jugando con las cuerdas, y finalmente la batería concluye el corte con firmeza. Con la belleza Black Bock siguen en la onda suave. Tan suave que te preguntarás si algo así es posible en Melvins, pero la composición es tan certera que la hace muy fuerte. De repente el disco se parte en dos con la irrupción de Googles, un clásico ataque noise-drone-sludge que te saca de la zona de confort y que además deriva en Soup, un lento pasaje psicodélico cuyos teclados me recuerdan al Smells Like Children de Marilyn Manson. Vuelven a sus lecciones de rock en Buck Owens, Uff!

Oscuros y profundos paisajes sonoros crecen en Sterilized y en Lacrimosa, matizando el lado amigable y partiendo el disco en tres partes. El reducido uso de guitarras allí deja un espacio interesante para la batería, el bajo y a la voz. Sigue Skin Horse, un espectáculo. A veces quisiera que no tomara ese sendero juguetón de la segunda mitad y se quedara para siempre en la primera, pero no hay modo. Estamos frente a un disco único. Con Captain Pungent preparan el aterrizaje en buenos términos, seguida de la rockerilla Berthas y un cierre blues con Cottonmouth.

No imaginé que entraría en tanto detalle, pero revisando de nuevo Stag me doy cuenta de cuánto me satisface. Espero éstas descripciones eventualmente sirvan para ver que por trayectoria y propuesta, Melvins es una de las bandas rock más importantes del momento, y de la cual el rock actual debe aprender. Desde 1996 y hasta el día de hoy, me sorprende la naturalidad con la que abordan su metal alternativo, contundente y delicado, debido entre otras cualidades, a una capacidad creativa y una química entre integrantes, envidiables.

Feliz aniversario!

A continuación un show completo, el video iniciará desde el tema The Bloat:

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