Sign in / Join

SUBLIME • Vigésimo Aniversario

Sublime

Por: Juliana Duica

Este año se cumplen veinte años del lanzamiento del tercer y último álbum de la banda californiana Sublime, también, de la muerte de su vocalista Bradley Nowell, dos meses antes de este disco que, en mi opinión, es su mejor trabajo, y el que los llevó al éxito demasiado tarde: dos meses tarde, ocho años tarde, pero tarde en todo caso. Sublime no tiene pierde: Santeria, Doin' Time, Wrong Way y What I Got, son hoy en día clásicos. El álbum completo es una mezcla de ska, reggae, hip hop y dancehall, donde Nowell le canta a la calle, a los disturbios, a la prostitución y a la adicción a las drogas, y lo hace tan bien, que lo pone a uno a bailar. Bradley Nowell murió a sus 28 años de una sobredosis de heroína, dos meses antes de que su música se disparara al éxito y todavía hace falta. La banda resurgió de las cenizas con el vocalista Rome Ramírez, cambiando el nombre a Sublime With Rome. Efectivamente, sin Nowell no es lo mismo y los grandes no se remplazan. Tanto para la banda como para los fans, Sublime es un clásico que deja la sensación agridulce de lo muy bueno que dura muy poco. El álbum es perfecto pero oírlo hoy en día, a veinte años de su lanzamiento, es casi triste. Captura todo lo bueno y lo malo de la banda: el ritmo pegajoso y la letra fuerte, el talento y la adicción de Nowell, el salto al éxito y su muerte.

Sublime 96

Bud, Eric y Bradley en la época, la banda de rapados más cool de la historia

Por: rickiwarrior

Sublime, tanto la banda como el álbum, son dos de tantas razones puntuales por las cuales recuerdo los años noventa con tanta admiración. En esta tercera entrega de 1996, Bradley Nowell ya no le hablaba solo a Estados Unidos sino al mundo entero. Siento soul en la manera en que el tipo componía, cantaba y rapeaba: con sinceridad y humor, e impulsado por el espíritu hippie del que vive cerca al mar, así como por el espíritu punk del amante de la patanería, las sustancias y el volumen. Aunque Sublime siempre se trató de esa energía, el debut fue registrado en un literal garaje (bajo el sellito Skunk Records), y su segundo trabajo fue un desacierto monumental de Brad. Fue en esta tercera oportunidad que tanto banda como producción se alinearon para darle a su fórmula el poderoso alcance que conocemos. No es necesariamente mejor que el debut, pero tiene el sonido apto para inundar los medios, por eso los éxitos de Sublime comúnmente conocidos pertenecen a este disco.

Con tanto tiempo que ha pasado he podido analizar mi gusto por Sublime y mi encanto con el hardcore y el reggae, fundamentos de esta propuesta, lo explican. Ésas dos hacen la base, y para Sublime fusionarlas era el pan de cada día, pero ellos siempre traían algo extra que los ubicaba arriba de tantas otras bandas que en la época hicieron un gran lugar común. Por su parte, el constante rap será para siempre un pilar adicional definitivo tanto para enganchar más audiencia, como para destacarse del montón por su versatilidad.

Un extraño sintetizador y un ritmo lentísimo y fuertísimo en batería abren el disco. ¿Qué demonios? Es Garden Grove. ¿Dub rap? Los tornamesas insinúan algo muy hiphop. No se ni me importa, es irresistible, prendan un porro ipso facto, Music from Jamaica, all the love that I found / Pull over there's a reason why my soul's unsound; El poder en Same In The End, que no se sabe si viene de las líneas de bajo, de los coros o de las rimas: "You only see what you want to believe / When you creep from the back I got tricks up my sleeve / Twenty four seven, devil's best friend / It makes no difference it's all the same in the end"; La narración/confesión reggae rap en April 29, 1992 sobre los terribles disturbios en Los Angeles (que nunca perderán vigencia mientras los jurados americanos insistan en absolver a todos los policías acusados por agresión y brutalidad). Excelente forma de revisar estos eventos de la historia reciente de Estados Unidos.

La dinámica en velocidad se hace explícita en Seed, donde alternan tres tempos: reggae, rock y hardcore con la misma línea melódica, espectacular; Con Jailhouse casi que aterrizas en Jamaica, una delicia, que además empata perfecto con mi favorita Pawn Shop y su hipnótico ritmo y su inmortal lead de guitarra... la amo: "down here at the pawn shop / what has been sold / not strictly made of stone / just remember that it's flesh and bone"; Puro hardcore (con toque surf) en Paddle Out; Puro reggae en Ballad Of Johnny Butt; La realización del sabor en Burritos, su divertida letra, el gigante Eric tocando ése bajo como si fuera de juguete, y las dos guitarras que te elevan hasta el cielo; Under My Voodoo descarga una tonelada de ritmo y melodía como las bandas más grandes, creo que es uno de los temas definitivos; La defensa mas amorosa de la marihuana posible en Get Ready, usando el crazy fools de Marley para referirse a los aguafiestas; Caress Me Down es un dubcito tiene las rimas mas groovy posible en un spanglish sensacional, no tan fino como el de Frank Black en Pixies, pero igual de efectivo y carismático. El cierre con toque electrónico en la magnífica Doin' Time se alinea como antecedente directo del dancehall super-producido que domina las listas de popularidad hoy en día.

Aunque no podría saberlo con seguridad, supongo que si Bradley no hubiese abandonado este plano, Sublime habría producido otro par de discos de este calibre, y habrían podido consolidarse junto a ésas bandotas de la transición de los años ochenta a los noventa, precursores de las verdaderas alternativas, fundadas en el underground, pero que por su vocación de universalidad luego conquistaron el mundo. De paso, él sería otro de los grandes compositores americanos. No obstante, tanto por el 40 Oz. To Freedom (1992) como por este tercer disco, para mi se trata de una obra, aunque breve, de culto.

Feliz aniversario!

Leave a reply

Te Recomendamos