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DEFTONES • GORE (ahora si!)

Calificación8.5
Con Gore se salen de la zona de confort y ofrecen algo nuevo con garantía de calidad que no me hace extrañar lo viejo, cobrando así una vigencia muy respetable. Entonces, en cuanto al debate entre inconformes y satisfechos con esta nueva entrega, me alineo con los segundos. Claro, llegué a esta claridad pasadas las veinte reproducciones del disco.
8.5
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Gore.

Una de las primeras ideas que se me ocurrió cuando escuché el primer sencillo Prayers/Triangles (video) por allá en febrero pasado es que me resultaba muy parecido a Incubus (a quienes sigo desde siempre por su maestría melódica y rítmica). Mientras me involucraba más con Gore esta idea permaneció unos días en mi cabeza, y conociéndolos como los conozco tuve claro que aunque estas dos bandas comparten el origen del nuevo metal a mitad de los noventa, son muy fáciles de distinguir la una de la otra, entonces: ¿De donde la similitud? Analizando ésa sensación caí en cuenta que eran ésos suaves efectos de guitarras iniciales, el ritmo fuera de lo básico o evidente, y finalmente, una voz que permanece en el "lado limpio" (o tenor) lo que la explicaba.

Si bien los otros temas no se me parecieron a nada, los tres elementos que menciono son recurrentes y revelan a Deftones creando desde un nuevo ángulo, aquel que inicialmente incomodó al guitarrista Stephen Carpenter durante la producción del disco. Ahora, tras el Koi No Yokan (2013), que resultó ser uno de mis discos favoritos de los últimos años y que sin duda es bien apegado a su receta metalera, sumado a las opiniones encontradas, entre esas la reseña negativa de The Needle Drop el pasado 14 de abril en la que calificó el disco con un light 4 (sobre 10), pensé que tras veinte años de aciertos los Deftones habían fracasado por primera vez. Pero menos mal no me rendí rápidamente porque no es así.

Rítmicamente nunca había sentido la destreza del baterista Abe Cunningham tan bien aprovechada. Él siempre nos ofrece baterías finas, poderosas e inteligentes, pero nunca lo progresivo había sido el común denominador en un disco. Con excepción de Hearts/Wires y (L)MIRL, tomen cualquier canción como ejemplo e intenten seguir el ritmo a ver si perciben esta característica. Yo les propongo dos: Geometric Headdress o la aparentemente sencilla Doomed User. En todo caso, el ritmo es un trabajo colectivo donde todos los integrantes triunfan, solo que en batería es más explícito.

Deftones 2016

Aparte del ritmo, hay otro truco sónico en este trabajo que lo hace diferente y eventualmente especial, y es el perpetuo e imperceptible relleno atmosférico aporte de Frank Delgado. Este fondo tiene espíritu de post-rock, pero con mas contundencia de lo que conozco de ése estilo. Esto a su vez funciona como una excelente propuesta de post-metal, y como siempre, de metal alternativo. A la fecha siento que los demás elementos de la banda permanecen en sus niveles normales, aunque tengo el presentimiento que vocalmente será uno de los mejores esfuerzos de Camillo.

Pasando a cortes destacados, mis predilectos son Hearts/Wires y el tema que da nombre al disco. En el primero se consagra el lado delicado que siempre han tenido, mientras que el segundo tiene la única muestra clara de su fórmula clásica. Siento que, al menos hasta ahora, entre esas dos canciones podría estar el mejor momento de esta nueva versión de Deftones. Otro espectáculo del disco y que me alegra haya tenido rotación en radio colombiana es Phantom Bride. Partiendo de lo más suave, los hermosos leads del invitado capo Jerry Cantrell se unen con la voz en un exquisito viaje melódico que alrededor del minuto 4 desemboca en un épico episodio sonoro con la fuerza metalera de Alice In Chains, pero con el nuevo sabor de Deftones. Increíble. Allí empieza un remate tremendo que culmina con Rubicon.

En el núcleo del disco (y entre mis dos favoritas) están Pittura Infamante, Xenon y (L)MIRL, que inicialmente me dificultaron el tránsito de principio a fin del disco, pero que poco a poco me fueron capturando y también explicándome la esencia musical del álbum. En fin. Con Gore se salen de la zona de confort y ofrecen algo nuevo con garantía de calidad que no me hace extrañar lo viejo, cobrando así una vigencia muy respetable (que a propósito puede analizarse como ejemplo de discusión en el debate de nuestro próximo podcastLa Banda De Nuestra Época).

Entonces, en cuanto al debate entre inconformes y satisfechos con esta nueva entrega, me alineo con los segundos. Claro, llegué a esta claridad pasadas las veinte reproducciones del disco.

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