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Ænima • Vigésimo Aniversario

 

aenima

Si tuviera que escoger una obra rock de los años noventa, la década que tanto me ha costado dejar atrás, Ænima sería la elegida. Por su abundante y genial contenido, que no cesa de producir nuevos significados (un clásico), continúa siendo mi principal álbum de culto. Revisando por ahí veo que está clasificado (en Kerrang) como uno de los más influyentes de la historia, pero siendo el más reciente de ésa lista, me resulta evidente que se propone tal clasificación justo después que esta maravilla vio la luz. Entonces, en realidad estoy cómodo sugiriendo este por encima de los demás discos posibles, aunque solo dios sabe (y algunos de ustedes) lo que estoy relegando del primer lugar.

Visualmente tenemos suficiente material para hablar por días. Desconozco si hay ejemplos anteriores, pero en mi caso, fue la primera portada interactiva que conocí (ingeniada junto a el artista Cam De Leon), lo que lo destacó de inmediato de entre todos los demás discos compactos, no solo porque la imagen (de impresión lenticular) se anima con tu movimiento, sino también porque incluye más opciones de portada que funcionan igual bajo la tapa.

Por su parte, dos videos espectaculares le acompañan desde entonces, StinkfistÆnema que parecieran ser únicos en su especie, construidos artesanalmente bajo la dirección del guitarrista y artista visual Adam Jones, concretando en símbolos puntuales el mar de ideas que la entonces joven banda usaba como fuente de inspiración, que van desde lo oculto hasta el humor. La interpretación de ésa narrativa es un tema de cada uno, pero lo que si sabemos es que hasta la llegada del streaming media, un video de Tool al aire era todo un evento, pues tanto con las visuales como con el sonido, estaban ampliando fronteras.

Algo importante relacionado con lo visual es que en la época y por años, los integrantes no fueron figuras públicas, no se mostraban ni en sus videoclips ni en el arte (salvo en la imagen "de la contorsionista" en la que se les ve con dificultad en un sofa y en Hush, su primer video que no supe que existía sino muchos años después), así que al menos desde aquí, se les sentía un intencional anonimato (salvo para quienes pudieron verles en vivo, claro) que favorecía la mística de la banda, y una sensación de intriga entre sus seguidores que era fascinante: ¡¿Quién putas está detrás de todo esto?! Magia que no duraría mucho tiempo más pero que para 1996 era real.

¿Quién se iba a imaginar, o quien se imagina hoy que un disco te presente a tu comediante favorito? Y me refiero a Bill Hicks por supuesto, quien nunca hizo reír con tonterías, sino a través de una profunda crítica humana e inmortales momentos de inspiración iluminada. El caso es que el entonces reciente fallecimiento de este héroe del humor inspiró una parte importante del trabajo, revelando la admiración que le tenían por expresarse a través del sarcasmo, el humor negro, entre otras cualidades que también caracterizan a Tool. El disco fue dedicado a Hicks.

Pero bueno, para cerrar estos párrafos que no hacen referencia a la música comento que nunca un disco me había hecho un planteamiento con tanto poder:

Beliefs are dangerous. Beliefs allow the mind to stop functioning. A non-functioning mind is clinically dead. Believe in nothing...

tool-1996

Claro que todo lo anterior solo serían trucos sin mucha trascendencia de no ser porque es el complemento del mejor rock posible. A la fecha, y habiendo manifestado muchas veces que nunca estrenarán música que no consideren lista, Tool tiene un estándar de calidad envidiado por todos. En otro conteo que reseñan por ahí, mencionan que es tercero entre los álbumes de rock progresivo con la mejor batería. Así es. En el segundo tema Eulogy, donde todo parece bajo control del oyente, al minuto 6:40 Danny Carey se manda el primer gran desafío rítmico que me rompió la cabeza convirtiéndose en mi baterista favorito para siempre.

Pero atención, aunque tienen el mismo nivel, Tool no suena progresivo. Ellos tienen un sabor propio que particularmente en 1996 condensaba toda la idea del rock alternativo. El sonido de la guitarra sobre todo, cuya interpretación es otro ejemplo de la inteligencia de estos genios. Pero volviendo al punto, Ænima tiene el atractivo propio de la banda, basado en sus brillantes dinámicas rítmicas, en velocidad e intensidad (y la voz...), pero con una producción particular e impecable (por el canadiense David Botrill) donde le dieron una atmósfera oscura e hipnótica que no tienen los demás en la discografía. En la delicadeza de H se puede sentir todo esto.

El riff de bajo de Forty Six & 2 parece darle la bienvenida a Justin Chancellor al grupo, quien además de la destreza, le da carácter a su instrumento y se relaciona de maravilla con Adam y Danny, permitiéndoles volar y regresar sin que el oyente sienta nunca que han sacrificado la emoción en favor de la complejidad. En Hooker With A Penis, uno de los totes del disco, escuchamos un intenso despotrique contra una de las acusaciones comunes de la época: la de haberse vendido. Como a veces pasa, uno pensaría que el tema no cambiará de intensidad, pero en respeto a las dinámicas que comentaba, si empezó fuerte, eventualmente baja.

Intermission/Jimmy es uno de los grandes momentos del disco con su espectacular grito que se prolonga hasta el final. Pushit por su parte, es la primera de las tres épicas finales, y la más hermosa. Siempre lo supe, pero cuando escuché cómo la presentaba Maynard en la versión en vivo que escogieron para el Salival unos años después, volví a recapacitar sobre su hermosura. Pasado el minuto 4 cae en un limbo (como a-lo-Echoes de Pink Floyd), donde el bajo y la voz te mantienen a flote para luego iniciar la escalada hacia la cima "If when I say I might fade like a sigh if I stay / You minimize my movement anyway / I must persuade you another way. Pushing and shoving, pushing and shoving, push at me! / There's no love in fear." Espectacular.

La miedosa Cesaro Summability da paso al hit Ænema, sincero ataque a la superficialidad californiana, como lo criticaba Hicks en su comedia. El ritmo tiene tanto groove que (de nuevo) pareciera sencillo cuando es todo lo contrario. Magnífico tema que les valió Grammy a mejor interpretación metal en 1998, que dicho sea de paso, reconoció su valor artístico y no el comercial.

El último de los peculiares intermedios asignados a los cortes pares del disco (con excepción del número 2), llamado (-) Ions me recuerda escuchar esto hace veinte años, a oscuras, con audífonos, tirado en el piso boca arriba, y sentir que este mundo fantástico continuaba mientras un ruidito eléctrico pasaba de un audífono a otro como dando la vuelta por detrás de mi cabeza. Demente.

Third Eye, posiblemente mi tema predilecto de Tool, cierra el disco con 14 minutos que son un viaje dentro del viaje. El latido de un corazón, algunas de las mejores citas de Hicks sobre las drogas, y los instrumentos que partiendo de cero van incrementando su participación, anuncian el gran inicio de una canción que lírica y musicalmente es una herramienta para abrir las puertas de la percepción, y así concluir el planteamiento principal en este trabajo. Amén.

En 1996 entré maravillado a esta nueva dimensión del metal alternativo, y veinte años después me doy cuenta que nunca salí, que siempre he estado allí, es decir que mi vida ha sido marcada por la gracia del bendito disco de rock, Ænima.

Feliz aniversario!

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