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Blur • Vigésimo Aniversario

Blur 97

Por: Miguel De Los Ríos

Me acuerdo perfecto cuando compré el CD de Blur, de Blur, sin estar muy seguro qué esperar del quinto trabajo de esta gran banda. Atrás quedaban los recuerdos de canciones ya míticas de Parklife y The Great Escape. Este álbum fue un giro para ellos, intentando desprenderse del sonido pop que los había caracterizado hasta el momento, alejándose de estribillos como los de Stereotypes, Country House, y por supuesto del himno Girls and Boys, que los volvieron famosos. Blur venía de salir como perdedor mediático en la “guerra del britpop”, viendo como Oasis y su (What’s the Story) Morning Glory? se llevaban toda la atención, el respeto, y la admiración de la clase trabajadora inglesa, mientras que ellos quedaban retratados como otros poperos más de los 90.

Con una foto de lo que parece ser un enfermero empujando una camilla, Blur sería una de las mejores sorpresas que me llevaría en esos años de inconformidad musical. Solamente el inicio ya nos demuestra que esta entrega se trataba de algo diferente. La introducción con Beetlebum nos deja claro que Graham Coxon y su guitarra tendrían una influencia más fuerte sobre la dirección musical del grupo.

El siguiente corte (y sencillo) se convertiría en una institución: Song 2, con su inolvidable riff de guitarra y su inconfundible “woo hoo”, sería su canción más popular a este lado del Atlántico. Lo que empezó como una parodia al grunge, ese estilo visto con malos ojos por las clases obreras británicas y motivo de existencia del britpop, llevaría a estos londinenses a la radio estadounidense y los volvería un fenómeno mundial (si ya no lo eran). Ese riff, para muchos la obra maestra de Coxon como guitarrista, sigue sonando hoy en día en videojuegos y publicidad, en estadios, en discotecas. Una canción que con una letra trivial, pero con una clara influencia del rock indie y lo-fi americano, le daría un nuevo aire, una nueva cara a este grupo, y de paso le ayudaría a distanciarse de su innecesaria pelea constante en los medios con la banda de los Gallager, y así dedicarse a seguir escribiendo buena música en vez de buscar titulares. (Además, veinte años después, ¿quién ganó la "guerra"?)

Este cambio de dirección músical sugerido por Coxon lo presenciamos en temas como You’re So Great (escrito en su totalidad por él), o Chinese Bombs con su aire de honores al punk. M.O.R. es un homenaje a David Bowie y Brian Eno en los años de Lodger; mientras que Theme From Retro, Movin' On, y Essex Dogs nos ratifican ese giro, esa dedicación de alejarse del lado más pop, de perderle el miedo a experimentar, a ensuciar un sonido que muchos periodistas criticaban de ser demasiado limpio y pre-fabricado. Para mi, es aquí en estos temas donde apreciamos de verdad la grandeza de este disco. Es aquí donde vemos a la pareja Albarn-Coxon mostrar su lado más agresivo, su descontento con la fama adquirida, y un guiño a las nuevas bandas americanas (Look Inside America es una referencia a Beck, sin nunca perder ese sonido que convirtió a Blur en Blur… en lo que siempre fue).

Cuando seguimos explorando Blur, sin darnos cuenta presenciamos el nacimiento de Gorillaz. Musicalmente, temas como Death of a Party, cómo ese órgano tenebroso pero pegajoso, con el feedback distorsionado de la guitarra, con esos gritos reverberados de fondo, cuadran perfecto como un preámbulo del siguiente proyecto musical de Albarn. Otro tema que nos muestra un detalle de ese futuro es On Your Own (una de mis favoritas de Blur, por cierto), con su inconfundible Roland 606 y su coro que aún hoy en día canto cuando salgo a correr (un remix de esta canción suena en The Beach de Danny Boyle, cuando Di Caprio se cree que es parte de un videojuego) nos termina de confirmar que este disco nos muestra dos nuevas bandas: Por un lado un nuevo Blur, con más participación de Coxon en la creación musical, más dispuesto a buscar un sonido oscuro y distorsionado, y a alejarse un poco del pop trivial con el que terminó asociándose después de la batalla mediática con Oasis, y por otro, nos muestra el nacimiento de Gorillaz, ese proyecto que formalmente no empezaría sino hasta el 2001, pero que creativamente ya se venía preparando.

En fin, ¡un gran disco, de una gran banda! Les recomiendo comprarse un par de red ale’s y volver a disfrutar de este álbum de comienzo a fin!

Salud!

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