Ummagumma · Quincuagésimo Aniversario

Aplausos a Storm Thorgerson por esta bendita portada...

En pleno desarrollo de su contrato con Harvest/EMI, deciden experimentar un poco más 'a la antigua' antes de continuar su memorable camino por los años setenta. Ya con Gilmour en primer plano (como puede verse en la portada), comparten Ummagumma, un trabajo conformado por un álbum con cuatro temas en vivo de sus primeros años (el más corto llegando a 8:32 minutos), y un álbum de estudio tan ecléctico que junto al viaje espacial que logran en vivo, hacen de esto un combo de música bien particular.

La primera vez que escuché el studio album, no sabía quien había puesto música y no sabía qué estaba sonando. Colgaba de una hamaca cerca al mar, en la mitad de la noche, no precisamente sobrio, y aunque ya tenía experiencia con otros de sus discos y por ende, la mente más abierta, me sorprendió tanto que tuve las manos en la cabeza la mayoría del tiempo, preguntándome qué carajos estaba pasando. Se trataba de Sisifo y sus cuatro movimientos, uno de los momentos más progresivos y experimentales de Pink Floyd. Siempre le he tenido respeto pues el riff principal en teclados y los platillos al máximo logran atormentarme (grande Rick Wright!).

Luego, unos pajaritos trinadores te sacan de la pesadilla y te llevan a un paraíso donde Waters encanta con su acústica Grantchester Meadows, una de las pocas canciones que (más o menos) se cantar y tocar en guitarra, y claro, una de mis favoritas. Es tan suave que aquella vez en la hamaca no alcancé a reconocer que se trataba de la voz y del blues de Waters. Lo que si volví a escuchar fue Several Species of Small Furry Animals Gathered Together in a Cave and Grooving with a Pict, al día de hoy, una de las cosas más fritas que he descubierto en una discografía.

El lado D, arranca con las 3 partes de The Narrow Way. Un temazo de Gilmour precursor de lo que serían los característicos trips sónicos de Pink Floyd. (Recuerda mucho a Echoes de 1972). Contiene gran parte de la poca dosis electrónica del disco, con la que te transportan a lugares extraños, combinada con un hermoso jam acústico, un episodio heavy, y una tercera parte con una linda letra y la limpia voz de David. Tal vez sea la mejor pieza de este trabajo. El final es con la instrumental The Grand Vizier's Garden Party, en la que Nick Mason propone algo más que un solo de batería, valiéndose de trucos que emplearon los Beatles para Sgt. Pepper's años antes allí mismo en Abbey Road Studios. Muy interesante.

Esa vez cuando la música demente cesó, tenía las manos a la cabeza de nuevo. Aunque el viaje había tenido momentos fuertes, aquello merecía un aplauso. Abrí el reproductor portátil de donde habían estado saliendo aquellos sonidos y encontré un cd quemado sin información escrita en su superficie. Ante la considerable incertidumbre que me invadió, lo bauticé "El CD de los Ruidos", título que caló durante un tiempo entre los que estábamos ahí, hasta que descubrí que era Ummagumma. Hoy en día, además de la anécdota personal que me recuerda el cariño que les tengo por haberme volado la cabeza tantas veces, este disco sigue siendo una excelente opción para descansar de las formas usuales de la música popular y por supuesto, para repasar qué sonaba en el movido 1969, a manos de una de las bandas más grandes del Siglo XX.

Feliz aniversario!

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