Seventeen Seconds · Cuadragésimo Aniversario

Por: PalNDT

Seventeen Seconds, el verdadero comienzo de un nuevo profeta

Una vez definida la ruta planteada por Joy Division, el inicio del movimiento D.I.Y. inglés de finales de los 70 y de cara a una nueva década, nos encontramos con el nacimiento del Post-Punk, estilo que desde una rebeldía inteligente buscaba dejar atrás las viejas maneras y clichés del rock, que para ese momento se había convertido en una comedia pesada llena de ego, virtuosismos y escándalos, actitudes que solo le restaban importancia a la música. La intención era invertir el orden y darle salida creativa una nueva generación llena de genialidades que buscaba en la música un nuevo tipo de profundidad.

Así, en el epicentro de todos estos cambios, tenemos a The Cure, cuyo debut con Three Imaginary Boys le había significado abrirse un espacio en esta escena emergente y tener un nombre que ya era reconocido.

Sin embargo, para su segundo álbum de estudio, Robert Smith decide sacudir su mundo y cambiar la formación de la banda: Simon Gallup entró a reemplazar a Michael Dempsey en el bajo y su conexión con la visión de Smith fue inmediata. El universo conspiraba para unir una de las mejores duplas del rock inglés de la historia. Otra adición importante para este periodo fue el tecladista Matthieu Hartley, quien estuvo encargado de entregar las atmósferas oscuras y de llenar con el vacío que transmitían sus sintetizadores, el desolador paisaje que tenía Smith en su cabeza.

Anotado el contexto de esta obra maestra, Seventeen Seconds se presenta como un lugar oscuro, un paisaje sonoro completamente desolado. Sus letras son una continua invitación a reflexionar sobre la vida y el amor en un mundo al que somos ajenos; en esto es fiel al afán Post-Punk de responder de manera astuta a los cambios y a los problemas que nos presenta la modernidad.

Es un disco para caminar y pensar (al menos para mí siempre lo ha sido) y suelo visitarlo en los momentos más difíciles, para distanciarme un poco de lo que pasa y tener algo de perspectiva. Las diez canciones que lo componen, pasan una a una en un ritmo ceremonial de 35 minutos en el que poco a poco entramos a este lugar y nos volvemos espectadores fríos y distantes de este sueño donde quedaron las pesadillas y los primeros amores de Smith. Es una peregrinación obligada para todos los fans de The Cure que cada tanto debemos hacer para no olvidar de donde vino el fenómeno y hacia donde nos llevó este viaje que apenas comenzaba.

Tras cuarenta años de su lanzamiento, parece que el concreto gris, material insignia del brutalismo con el que se reconstruyó Inglaterra durante los 60 y 70, y una de las inspiraciones de este disco, retomara su esplendor y fuerza para reacomodarse al vertiginoso ritmo austero de los nuevos tiempos desde los que vemos el legado de The Cure y de Seventeen Seconds con nuevos ojos.

Para finalizar quiero hacer una reflexión respecto a este video que me sorprendió hace relativamente poco: En vivo para la televisión nacional francesa (1979), tocan una versión de A Forest con partes de la letra de At Night... ¿Cómo siendo tan jóvenes pudieron alcanzar tal profundidad y maestría? ¿Cómo fue posible que ese fuera el inicio de algo tan grande y significativo para millones? Y sobre todo, ¿Por qué, viviendo las situaciones que vivimos, no encontramos este espíritu en artes como la música?

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