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S.C.I.E.N.C.E. • Vigésimo Aniversario

En febrero de 1997 aparecieron contundentes con su fresco y elaborado Enjoy (Ep), exponiendo una alternativa de rock duro playerísimo y funkerísimo que sustituía el dramatismo y la oscuridad de sus colegas del nuevo metal por puro sabor que no disimulaba las elevadas capacidades técnicas en todos los instrumentos, entre ellos un tornamesa, una gran novedad en su momento que introdujeron junto a Limp Bizkit.

Con ese disquito encontré amor a primera escucha, entendiendo que no era necesario sacrificar la alegría para hacer música pesada, pero mi devoción por Incubus vino meses después con S.C.I.E.N.C.E., una obra maestra concebida bajo esa misma política, pero mostrando más madurez al retar la inteligencia de la audiencia con sus complejos ritmos, sus letras y con una producción que suena como futurista.

Desde los primeros segundos se hace evidente un elevado componente electrónico proveniente de diferentes juguetes aprovechados con máximo detalle por el entonces integrante Dj Lyfe, así como de las pedaleras del teso Mike Einziger. Aquel elemento robusteciendo los riffs metaleros de una banda que parece entrenada en ensamble de jazz destacará para siempre el S.C.I.E.N.C.E. pues no se me ocurre otro ejemplo con tales atributos inclusive dentro de su misma discografía.

Esa marcada intención electrónica se hace explícita en el divertido corte Magic Medicine, pero también de otras formas. Oído por ejemplo a cómo el hábil Jose Pasillas II emula el sonido electrónico con su batería en la agresiva Nebula. Por cierto, ese tema te deja la impresión de que muchas de las líneas de bajo en el disco fueran 'sampleadas', punto para el bajista Alex Katunich quien proveyó el groove aquí y en toda la primera mitad de la historia de Incubus, cuando eran titanes del funk metal.

De las habilidades de Brandon Boyd no hay mucho por agregar. Es uno en un millón de vocalistas. De esa época se destacan sus rápidas cantadas y el tamborcito que alimentaba el lado jam de la banda y que emplea de manera magistral en el éxito New Skin.

Aunque en los primeros cuatro cortes está clarísimo el manifiesto sónico del S.C.I.E.N.C.E., mi primer favorito es Glass. En ese punto ya se siente la cohesión de estilos y de unos integrantes que aportan en conjunto a la composición. De hecho, que se hayan mantenido juntos (en su mayoría) hasta el día de hoy demuestra también que lo que los unió entonces era genuino, como este disco.

Y como se imaginarán, dentro de lo metalero (pues es su disco más metal) aquí hay variedad. Si quieren un toque de funk a-lo-Jamiroquai bien puedan revisar la sensacional Deep Inside que solo se pone ruda al final de las estrofas. Si la quieren suave ahí está Summer Romance que incluye saxofón, y porqué no, el extenso juego electrónico al final de Calgone si quieren enfocarse en el Dj.

Imaginarse a una banda tan popular y tan masiva como Incubus en la escena del nuevo metal es medio extraño, pero también especial pues allí se reveló la combinación del poder con el que compitieron con los pesados sonidos noventeros y el infinito atractivo melódico en que se fundamentaron para evolucionar hasta lo que son hoy, veinte años después. Por eso creo sinceramente que  S.C.I.E.N.C.E. es un discazo.

Feliz aniversario!

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