Clandestino • Vigésimo Aniversario

Me resulta indispensable empezar esta reflexión recordando a Mano Negra porque es fantástico como Manu Chao logró condensar y resumir de una forma tan grandiosa la complejidad y versatilidad de aquella orquesta, una de las mejores exponentes de fusión de folclor mundial con rock, en esta versión minimalista que por supuesto carece de su complejidad instrumental, pero que le aporta a su poderoso contenido un toque elevado y psicodélico, anunciando de paso la forma que que se haría la música en el nuevo milenio. Esto no me simpatizó los primeros meses en que lo escuchaba en la radio, pues siempre me ha costado trabajo aceptar el cambio, pero con cada año que pasa aplaudo más esta obra maestra.

El revuelto folclórico latino que siempre ha encantado a Manu Chao terminó consolidándose en esta propuesta de indie-pop con la que vibramos miles, desde seguidores del reggae, hasta los seguidores de las tendencias del norte mexicano. Claro, siempre hay varios a quienes no les simpatiza Manu ni su música, pero siempre digo que eso obedece a desconocer sus antecedentes musicales y su viaje por el mundo hacia el corazón de la música de muchos países, de donde se nutre por supuesto este álbum y la "infinita tristeza" a la que se refiere siempre, porque seguro que recorrer el mundo tiene tanto de hermoso como de triste, conforme uno observa tanto clandestino, tanto olvidado. Entonces, Clandestino es de lo más triste. Y por supuesto mamerto, porque detrás de la tristeza hay un gran discurso político y nostálgico que es fundamental.

En cuanto a la música, tiene unos elementos fundamentales y otros itinerantes. La base fundamental y más virtuosa es el bajo. Un bajo como de ska, como de vallenato, muy respetable, elemento más musical que además permanece igual hasta en la versión de los temas en vivo, su "soundsystem" muy llevado hacia el hardcore. Excelente que en vivo los temas sean tan diferentes al álbum.

Todos los otros elementos, muy sutiles, se repiten en loops muy a-lo-electrónica, que alcanzan gran dimensión a medida que aparecen y desaparecen de una forma medio onírica. El uso de samples y grabaciones es un absoluto espectáculo nostálgico (como los del Sub-Comandante Marcos), por tratarse de mil detalles culturales del Siglo XX, incluyendo personales como mensajes de sus amigos grabados en su máquina contestadora. Ésto, traídos a las puertas del nuevo milenio (1998) demuestran además una influencia del hip-hop con el que poco relaciono a Manu Chao, pero por el cual se favorece la universalidad de su música. De nuevo, anunció la muerte del rock y lo que estaba por venir en el consumo musical de las masas.

Así pues, los instrumentos no son protagonistas. La guitarra por ejemplo, es un elemento rítmico y repetitivo que solo sube de nivel en pocos momentos como en aquel estilo flamenco, remembranza de Mano Negra, de La Luna y el Sol. Los instrumentos son ambientales, atmosféricos y armónicos, alimentan el paisaje, el viaje pero dentro del maravilloso panorama sonoro y psicodélico que es el personaje principal (nótese por ejemplo que, como en vivo, el álbum es en gran parte una sola pieza, no se notan muchos cortes). La voz sobre el bajo es lo que queda de un análisis musical. Y al perder importancia los instrumentos gana importancia el panorama sonoro, algo difícil de entender en su momento, pero que ahora tiene perfecto sentido.

"Dame un café.
¿Quieres café mi vida?
Si.
¡Pues sírvetelo!"

Pensaría que el mejor tema es Mentira. Como a lo largo del álbum, entre más repetitivos son los detalles, más dimensión alcanza el tema, aunque de entrada uno pensaría lo contrario. Esta dinámica alcanza tu cerebro y tu espíritu de manera muy especial. Todos los otros adornos sonoros que aparecen, como en un sueño, te marcan emocionalmente (noticias sobre el cambio climático, instrumentos de vientos, el punteo de guitarra flamenca, el sample de "La Llorona del Trío Montealbán"). Una absoluta belleza.

Así las cosas, alejándose bastante del rock (en estricto sentido) este es uno de los discos más interesantes de la música en español en la década de los noventa, diría principalmente que por vanguardista y enterrar con tanta elegancia el recuerdo de una de mis orquestas favoritas de toda la vida. Gracias Manu.

Feliz Aniversario!

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