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More Songs About Buildings and Food • Cuadragésimo Aniversario

Dieron de qué hablar y cantar desde el debut pero creo que es en este segundo intento en donde toman ventaja en el camino hacia lo original, aunque sea imposible llegar a serlo. Como Talking Heads no se parece (casi) a nada, no es extraño que definirlos sea un rollo, pero como es parte del ejercicio, además de new wave (algo evidente por la fecha, la falta de distorsión y el uso de teclado), en Wikipedia encontré etiquetas interesantes como avant-pop o psychedelic funk, que por supuesto indican que esto es ambicioso.

Pero no es solo lo inteligente de la propuesta lo que me trae a escribir esto, sino lo chévere y contagiosa. De entrada, su fuerte tendencia bailable y sofisticado sonido implica mencionar al inglés Brian Eno, cuya marcada participación (como productor) lo hace una especie de quinto integrante por ayudar a ubicar esto tan arriba del promedio. Por cierto, el medido toque de psicodelia en la producción es muy fino.

More Songs About Buildings and Food está montando sobre una base de bajo y batería envidiable, tan contundente como la electrónica, pero mucho más orgánico y musical. En el segundo corte, With Our Love, la bajista Tina Weymouth empieza un literal tour de force en ese instrumento que la hace merecedora al segundo reconocimiento individual. Es realmente espectacular.

En The Good Thing las guitarras indican porqué es un disco tan funkero. Sin embargo nunca abusan del recurso porque emplean las cuerdas de diferentes formas, con arpegios y acordes sutiles que acentúan el sabor del bajo y de la voz sin buscar protagonismo. En varios momentos del disco recuerdo el trabajo que haría unos años después The Edge en U2. Los escasos pero acertados teclados también juegan en ese sentido ambiental o atmosférico de las guitarras.

Por su parte, el trabajo lírico y vocal a partir del talento y carisma del escocés-americano David Byrne sigue siendo materia de alabanzas a la fecha, siendo suficientemente crítico como para tocar entre punks pero también refinado como para cerrar un gran evento V.I.P.

El mejor momento del álbum está en la mitad con la alegre The Girls Want To Be With The Girls, la exquisitez funk Found A Job, y Artists Only, que según anotan por ahí vendría siendo la secuela a Psycho Killer, por su percutivo beat y sus sarcásticas letras, además de unos poderosos segundos de rock puro. Pero todas las canciones se destacan por su musicalidad y su calidad, haciendo del disco una obra maestra. Estoy por cumplir diez años escuchando More Songs About Buildings And Food y lo más importante es lo original que me resulta entre toda mi música favorita.

Feliz aniversario!

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