Overkill • Cuadragésimo Aniversario

Muchos elementos en Motörhead me recuerdan el lado feo (pero sincero) del rock y esta portada es uno de esos...

Para bien y mal, mi relación con esta leyenda todavía se encuentra en una temprana etapa, así que seré breve. Es la mejor época de Motörhead pues en el mismo 1979 estrenan sus dos álbumes que más me gustan: Overkill y Bomber, y creo que se debe tanto al momento en que como ensamble creativo montan la ola que los lleva a convertirse en uno de los referentes más importantes en la historia del rock, como por la mano del productor americano Jimmy Miller, quien en los sesenta había adquirido la mejor experiencia posible produciendo los mejores discos de los Rolling Stones (desde el Beggars Banquet hasta el Goat's Head Soup), dándole a estos trabajos el toque universal sin sacrificar el sonido sucio y grueso de Lemmy & Co.

Inevitable repetir que abre con el poderoso doble bombo que completa el origen del thrash metal iniciado cinco años atrás por Queen con Ogre Battle, un legado nada despreciable de Inglaterra para sus propios exponentes de la Nueva Ola de Heavy Metal Inglés (N.W.O.B.H.M), pero sobre todo para América, donde explotaría el thrash en los ochenta. El punteo de bajo en Stay Clean también es otro detallazo, pero el acierto está en cada segundo pues todos los cortes son una delicia.

Exponentes por décadas y álbum tras álbum del mismo estilo, lo que siempre me maravilla de Motörhead es su capacidad de moverse en un tempo muy rápido para ser punk (punk rock, no hardcore), pero muy lento para ser metal. Y con un sabor sumamente contagioso, por lo que no es de extrañar que tantos rockers de tantos estilos y de diferentes épocas los reverencien así, porque es una plantilla, el ejemplo perfecto de cómo se hace (un riff, un punteo, la estructura de un tema...). Otro de los arquetipos, solo que aquí es donde mejor suenan.

Feliz aniversario!

 

Esta reseña esta bacana...

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