Led Zeppelin • Quincuagésimo Aniversario

Hacia finales de los años 60, gran parte de la fundación del rock ya había sido registrada. En 1967 ven la luz memorables álbumes psicodélicos y en 1968, los Beatles y los Rolling Stones hacen una avanzada discográfica hacia lo heavy sin precedentes desde lo sónico y desde lo lírico con El Álbum Blanco y el Beggars Banquet, respectivamente, pero los primeros discos pesados aparecen en 1969, por éste lado del Atlántico a manos de los MC5 y a aquel lado del Atlántico, a manos de Led Zeppelin. Y la historia favorece de lejos a los segundos...

Aunque durante unos años creí que Black Sabbath había influenciado mayormente el espectro de mi rock (y metal alternativo) favorito, ya no me queda duda que el primer gran referente es Led Zeppelin. Individualmente se miden con cualquier leyenda y como conjunto son difíciles de superar. La contundencia y el color de Bonham en la batería siguen sin ser igualados, solo Freddie Mercury cantó mejor que Robert Plant, solo Hendrix pudo haberse impuesto ante Jimmy Page y John Paul Jones es un musicazo cuyas líneas de bajo no me dejan cerrar la boca cuando suenan, aún cuando me queda la sensación que él siempre ha estado algo aburrido en ese instrumento. Ahora, su inteligencia como banda y como concepto pocas veces ha encontrado un equivalente posterior. Para no alargar el cuento, Tool vendría siendo el Led Zeppelin de nuestra época... y eso.

Seguro que sus trabajos posteriores tienen más definida su identidad a medida que se iban consagrando como los pesos pesados que fueron, así que se me ocurre que cuando aquí recurren puntualmente al blues, tal vez el viaje deja de profundizar en su propia idea, llevándote solo al pasado, pero que hayan logrado estos cuarenta y cuatro minutos en estas nueve canciones es como mínimo mágico y místico.

El riff y los arpegios acústicos de Babe I'm Gonna Leave You, los cambios de intensidad y de métrica en la gloriosa Dazed and Confused, la instrumental Black Mountain Side que me fascina o el hipnótico cierre de How Many More Times, son algunos de mis ejemplos preferidos, cada uno con cientos de detalles de interpretación y composición que enseñan lo hermosa que es la música pesada cuando es elegante y sofisticada. Gracias por inventarse eso muchachos.

Feliz aniversario!

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